11 mar. 2012

La caja de Pandora

           Por petición de mi querida amiga Ana (creadora del blog No olvides el paraguas) os contaré la historia de Pandora, la primera mujer griega. Como bien me ha dicho ella, hay muchas versiones sobre este episodio mitológico, pero todas coinciden en que Pandora es la primera mujer y un regalo de los dioses a los humanos. Fue moldeada por Hefestos a partir de la imagen de las diosas inmortales (en algunas fuentes dicen que concretamente a imagen de Afrodita), Atenea la insufló vida, Afrotida le concedió la belleza y así, sucesivamente, fue recibiendo cualidades como la gracia, la habilidad manual, la persuasión, etc.; pero Hermes puso en su corazón la mentira y la falacia.
           Zeus la mandó como castigo de la raza humana, a la que Prometeo (personaje del que ya hablamos en otra entrada: Prometeo y los seres humanos) acababa de dar el fuego divino. Pandora fue el regalo que todos los dioses ofrecieron a los hombres, para su desgracia. Fue entregada en matrimonio a Epimeteo, hermano de Prometeo, cuyo nombre significa "previsión" y Epimeteo significa "improvisación". Prometeo le había advertido a su hermano que no aceptara ningún regalo de los dioses, pero Epimeteo hizo caso omiso del consejo, seducido por la belleza de Pandora.

"Epimeteo"de El Greco.
"Pandora" de El Greco.



















           
           Como dote, Epimeteo aceptó una jarra (según Hesíodo), vasija o una caja donde se guardaban diferentes cosas según las distintas versiones. Quizás, la más famosa es la relatada por Hesíodo: el recipiente contenía todo lo malo y estaba sellado con una tapadera para que no se escaparan, pero antes de llegar a la Tierra, Pandora, picada por la curiosidad, abrió el recipiente y todos lo males se esparcieron por el género humano. Sólo la esperanza, que había quedado en el fondo, no pudo escapar, pues Pandora consiguió cerrarla antes.
  
"Pandora" en una cerámica.

          Otra tradición cuenta que la jarra contenía no los males, sino los bienes, y que Zeus la dio a Pandora como destino a Epimeteo. Al abrirse dejó que los bienes escapasen y se volviesen a la mansión de los dioses, en vez de quedarse entre los humanos. De este modo, los hombres se vieron afligidos por todos los males y les quedó sólo el pobre consuelo de la esperanza.
              
"Pandora abriendo la caja" de Walter Crane.
"Pandora" de J. W. Waterhouse.



















               
         Una versión dice que Prometeo conocía el contenido del recipiente porque él mismo la había llenado de aflicciones y lo único bueno que había en ella era la esperanza, que descansaba en el fondo. Finalmente, la última versión que he encontrado es que Prometeo aconsejó a su hermano Epimeteo por segunda vez, esta vez advirtiéndole que no abriese la caja, pero Epimeteo volvió a ignorarle, así se difundieron los sufrimientos. Prometeo cerró la caja, pero ya era tarde: en el fondo de la caja no quedaba más que la esperanza, que había permanecido sin poder salir. Desde entonces, la esperanza fue administrada por Prometeo, quien la custodió y nunca dejó que los seres humanos la percibieran completamente.

"Eva Prima Pandora" de Jean Cousin.

             "La Eva griega: Del mismo modo que en la Biblia Eva es presentada como fuente de todo mal, en la Teogonía de Hesíodo Pandora es su equivalente. Así, Zeus habría castigado a la humanidad creando a las mujeres, la primera de las cuales fue Pandora. La metafórica caja de Pandora guarda cierto parecido con la caída de Adán y Eva, cuando fueron castigados con el trabajo y el dolor eternos. Se cree que Pandora, que significa literalmente "todos los regalos", era en origen una diosa pregriega". Day, Malcom; 100 personaje de la Mitología Clásica. Círculo de Lectores. Barcelona. 2007.
            La iconografía de Pandora, infrecuente en la Antigüedad, se limita a algunas cerámicas del siglo V a. e. que reproducen su creación y concesión de los dones divinos. Desde el arte Paleocristiano se convirtió en el símil pagano de Eva, consideradas ambas responsables de la caída del hombre por su malicia y curiosidad. (siempre nos ponen como las malas ¡pues están ellos para hablar!). Sus representaciones, minoritarias hasta el Neoclasicismo, atrajeron especialmente a los pintores ingleses, que enfatizaron su belleza causante de desgracias.

           Ya que he realizado esta entrada antes de lo que tenía previsto, voy a dedicarle a Ana, como buena aspirante de Filología, un precioso poema de Goethe sobre Prometeo:

Aquí me tienes, moldeo hombres
 según mi propia imagen,
una especie que mi igual sea,
para que sufran, para que lloren,
para que gocen y se alegren,
y en ti no repare,
¡como yo!

         Finalmente, os dejo una canción de Tierra Santa que habla sobre este mito:


2 comentarios:

  1. ¡Muchas gracias! :D
    La verdad es que conocía una mínima parte de todo esto, no sabía que había tantas versiones. ¡Yo conocía sólo dos!
    Además, me siento muy especial ^^
    Muy buena entrada.

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  2. Me encantó la entrada, Clío! Además, es genial que cuelgues tantos cuadros y esculturas, así aprendo arte también =)

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