12 de ago. de 2012

Los Juegos Olímpicos V, las pruebas: el lanzamiento de disco

    En esta quinta entrada hablaré sobre la disciplina del lanzamiento de disco, una actividad caracterizada por su artificialidad en comparación con las otras disciplinas atléticas, de las que ya he tratado. El lanzamiento de disco no se relaciona con situaciones de la vida cotidiana como correr o saltar. Existen varias tesis sobre el origen, la más antigua de ellas lo relaciona con un juego practicado por niños y adultos, el cual consistía en arrojar piedras planas que saltan sobre la superficie de un río o del mar. Sin embargo, trabajos más recientes asocian el origen de esta disciplina con ritos religiosos de la zona de Asia Menor o de Chipre, no de Grecia. Dentro de los Juegos Olímpicos, el lanzamiento de disco es una prueba más que conforma el pentatlón.

Primera fase del lanzamiento de disco. Finales del siglo V a. E.


     Los primeros discos de los que se tiene noticia estaban hechos en piedra, aunque con el tiempo se acaban imponiendo los de metal, principalmente hierro, plomo y bronce. El primer bronce conservado data de mediados del siglo VI a. E. Aun así los discos que se conservan tienen unas medidas y pesos llamativamente diferentes, esto puede deberse no solo a sus diversos usos, la edad y condición física de los atletas, sino también a los lugares y la época. Esto lo vemos reflejado en las Olimpiadas modernas, donde un mismo deporte tiene diferentes categorías según el peso de los atletas. En los antiguos Juegos Olímpicos los atletas lanzaban los mismos discos para que hubiera igualdad de condiciones entre todos ellos, y estos discos eran guardados en el tesoro. Desgraciadamente aún no se sabe el peso habitual del disco lanzado en Olimpia, existe una conjetura, basada en hallazgos arqueológicos, en la cual se afirma que no difiere del disco lanzado en la actualidad: un peso de 2 k. y unos 20 y 23 cm. de diámetro.

Tercera fase del lanzamiento de disco. Siglo V a. E.

    El lugar desde donde los atletas arrojan el disco se denominaba balbís, el mismo término con el que se designaba el punto de partida en las carreras de velocidad. Dicho lugar era rectangular, no como ahora que es circular, y tampoco se hallaba a una altura ligeramente superior al nivel del suelo. Puede ser posible que el límite delantero del área de lanzamiento coincida con la línea de salida de los corredores. Esta misma zona podría haber sido utilizada también por los lanzadores de jabalina, quienes necesitan tomar mucho impulso, por lo que se podría deducir que no existiría un límite trasero. Por otro lado, los límites laterales servirían para acotar el espacio. Una vez realizado el lanzamiento del disco se colocaba una varilla o un pequeño clavo para marcar el punto donde aterrizó el disco, para que así tanto los jueces, los espectadores como el propio atleta pueda saber al momento si había superado al anterior lanzador.

Cuarta fase de lanzamiento de disco. Vaso del pintor Olto. Finales del siglo VI a. E.

    Pero ¿cuál era le técnica empleada por los atletas? ¿el estilo era similar o totalmente distinto al actual? La famosa estatua del Discóbolo de Mirón ha creado mucho debate pero a la vez una gran admiración por si describe o no de manera realista un momento preciso del lanzamiento de disco.

Quinta fase del lanzamiento de disco. Copa del pintor Onésimo. 500-480 a. E.
    Y aquí una pequeña anécdota, durante los primeros Juegos Olímpicos modernos se impuso lo que llamaron "estilo griego" en el lanzamiento de disco. Esta reconstrucción de la forma de lanzar el disco fue debida a una corrupción textual de la literatura antigua y a una mala interpretación del momento de lanzamiento del Discóbolo de Mirón. Por todo ello, se obligó a los atletas a lanzar el disco desde una plataforma un poco elevada, con el pie derecho delante del izquierdo durante el lanzamiento, que iba precedido de un simple balanceo del disco hacia delante y hacia atrás, no de un giro completo del cuerpo. Esta técnica fue descartada por su rigidez y artificiosidad, cambiándola por el estilo más natural que se emplea hoy en día.

Discóbolo de Mirón. Copia romana de mediados del siglo V a. E. Sexta fase del lanzamiento de disco.

    Existe otra cuestión a debatir que es si realizaba una rotación completa, más parecida a la moderna, o una rotación incompleta. Actualmente la segunda opción está más admitida, ya que cuenta con más y mejores argumentos a su favor.

Séptima fase del lanzamiento de disco. 450 a. E.

     Esta es la descripción del lanzamiento de disco que hace Fernando García Romero:
   "A continuación, el lanzador sopesa el disco, aún en su mano izquierda, llevándolo por encima del hombro, e inmediatamente se apresta a iniciar el lanzamiento propiamente dicho pasándose el aparato a la mano derecha y apoyando el peso de su cuerpo en la pierna del mismo lado, que servirá de apoyo en el giro. Para adquirir mayor impulso, alza entonces el disco por encima de su cabeza, sujetándolo con las yemas de los dedos de la mano derecha y apoyándolo en el antebrazo, en tanto que la mano izquierda sirve de sostén. A fin de que la fuerza del lanzamiento no quede confiada únicamente al brazo sino a todo el cuerpo, el torso gira vigorosamente a derecha e izquierda sobre las caderas, y el brazo derecho, que sostiene el disco, describe un amplio círculo, hasta alcanzar el punto de máxima tensión, momento que refleja el Discóbolo de Mirón: el atleta gira la cabeza hacia la derecha, en la dirección del disco, inclina el cuerpo y flexiona las piernas, en tanto que el pie izquierdo rota sobre sí mismo, sobre la punta de los dedos." Fernando García Romero; Los Juegos Olímpicos y el deporte en Grecia. Ausa. Barcelona. 1992.


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