3 abr. 2012

Hijos de Zeus. III, Ares

"El dios Marte" de Velazquez.
     Ares, dios de la guerra, es uno de los pocos hijos que tuvieron Zeus y Hera. Por tanto, forma parte de la segunda generación de dioses, como Apolo, Ártemis, Atena y otros más de los que aún no hemos hablado. Desde la época homérica encarna el espíritu de batalla, que goza de la matanza y la sangre, el más devastador y homicida, a diferencia de Atenea, que encarna la estrategia de batalla. Como contaba en la entrada anterior (Afrodita, diosa del Amor), tuvo cuatro hijos con Afrodita: Deimos y Fobos, que le acompañaban en la batalla; y Eros y Harmonía. Pero también tuvo relaciones con mujeres mortales, como Pirene, que le dio tres hijos: Cicno, Diomedes de Tracia, cuyas yeguas comían carne humana, y Licaón. Los tres murieron a manos de Heracles. También se le atribuye la paternidad de Meleagro y la de Driante y los tres juntos participaron en la cacería de Calidón. Otro hijo suyo era Enómano, que utilizaba las armas de su padre para matar a los pretendientes de su hija.



"Los horrores de la guerra" de Rubens.

      Ares no es un dios querido en el Panteón griego, dado su espíritu agresivo y cruel. Su carácter beligerante encontró mayor culto en la Roma de Augusto, al ser considerado el padre de los fundadores: Rómulo y Remo. Su tipo iconográfico de joven imberbe y desnudo se consagra en dos esculturas griegas, de las cuales solo tenemos referencia de sus copias romanas:

"Ares Ludovisi". Anónimo.
"Ares Borghese". Anónimo.

     Según la tradición, Ares vivía en Tracia, un país semisalvaje con un clima rudo y rico en caballos, habitado por poblaciones guerreras. También se decía que ahí vivían las Amazonas, mujeres guerreras hijas de Ares.

"La batalla de las Amazonas" de Rubens.

Ares en una cerámica.
       Como es comprensible, la mayoría de los mitos en los que hace su aparición Ares tienen una temática bélica, aunque no siempre salga vencedor. Desde la época homérica, parece que los griegos prefiriesen mostrar la fuerza bruta de Ares contenida o burlada por la más inteligente de Heracles o por la prudencia de Atenea. Esta diosa consiguió derrotarle en dos ocasiones: la primera fue en el campo de batalla en Troya, cuando Héctor se encontró cara a cara con Diomedes. Atenea luchaba a favor de Diomedes y Ares a favor de Héctor. El dios iba a atacar a Diomedes, pero Atenea, invisible gracias al casco mágico de Hades, desvía la lanza del dios y éste fue herido por Diomedes. Ares grita de dolor y huye al Olimpo, donde Zeus dispone que sea curado. La segunda vez que le derrota Atenea, también Troya como campo de batalla, le aturde con una pedrada en la cabeza.
 
"El combate de Marte y Minerva" de Jacques-Louis David.
        Pero esta rivalidad entre Ares y Atenea no sólo se manifiesta en el ciclo troyano. Heracles, héroe griego más bien conocido en su variante latina: Hércules, se enfrentó a Cicno, hijo de Ares. El dios de la guerra salió en defensa de su hijo, mientras que Atenea, en nombre de la razón, le invitó a someterse al Destino, que dispuso que Cicno muriera a manos de Heracles. Aún así, Ares no entró en razón y Atenea tuvo que intervenir desviando, una vez más, la lanza de Ares. Hércules aprovechó la situación para herir al dios, que, una vez más, huyó cobardemente al Olimpo. Pero esta era la segunda vez que el héroe le hería; la primera vez había sido ante Pilos, donde Heracles consiguió desarmarle.

Heracles y Cicno en una cerámica.
          En la colina de Atenas existe un lugar llamado Areópago, lugar donde se reunía el tribunal encargado de juzgar los crímenes relacionados con la religión. Este lugar también está relacionado con el dios Ares, puesto que allí, en un acto de violencia, Ares mató a Halirrotio, hijo de Poseidón. Este Halirrotio trató de forzar a Alcipe, la hija que Ares había tenido con Aglauro. Sin embargo, Poseidón le obligó a comparecer ante un tribunal compuesto por los Olímpicos. Ese sitio elegido para el juicio fue en la misma colina donde Ares dio muerte a Halirrotio. Ares fue absuelto y a partir de ese momento la colina recibió el nombre de Areópago (colina de Ares).

Colina del Areópago.
         Ares también tiene muchas leyendas sobre sus amores, pero el más conocido es, sin duda, sus encuentros furtivos con Afrodita. En el arte de la Edad Moderna este tema se retoma: Ares, recostado y dormido, es vigilado por Afrodita, mientras unos querubines o pequeños faunos juegan con sus armas. El tema se interpreta como una alegoría de la Paz o de la guerra vencida por el poder del amor. En otras ocasiones la relación es más explícita, siendo los amantes descubiertos por Hefesto, el esposo de Afrodita.

"Venus y Marte" de Sandro Botticelli.
Afrodita y Ares en un fresco pompeyano.
"Venus y Marte" del círculo de Antonio Canova.

2 comentarios:

  1. Me gusta: La Guerra vencida por el poder del Amor. :D
    Como siempre, somos honrados por que compartas esta sabiduría con nosotros!!

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  2. Se nota que los griegos valoraban más la inteligencia que la fuerza. Pobre Ares, marginado en el olimpo, eso si, aún siendo cruel se trabajó a Afrodita !

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