3 jun. 2012

Zeus y Hera

"Hera seduce a Zeus en el monte Ida" de James Barry.
     En todas mis entradas anteriores siempre he mencionado a Zeus y Hera, y ya es hora de que sean los plenos protagonistas de una de ellas. Zeus es bien conocidos por todos nosotros, es el Dios Supremo, el Rey de los Dioses, el Padre de los dioses y de los hombres. Del nombre de Zeus deriva nuestra palabra Dios, ¿coincidencia? no lo creo y no lo es, los cristianos adoptaron el griego como lengua para su religión en un principio. Así podían acceder a una mayor parte de la población y, también quizás, para protegerse de los romanos.




      Pero volvamos con la mitología, Zeus y Hera son hermanos, pero también marido y mujer. En la segunda entrada, El nacimiento de los primeros dioses (que podéis ver aquí) relaté el nacimiento de Zeus y sus hermanos, además de cómo destronó a su tirano padre Cronos.

"Júpiter y Juno" de Annibale Carracci.


Zeus, el Padre de los dioses y los hombres

Júpiter Verospi
     Zeus es el más grande de los dioses del Panteón helénico. El origen de este dios es indoeuropeo, está relacionado con la luz y hacía referencia al cielo y a los fenómenos atmosféricos, como el rayo y el trueno, la lluvia y la nieve. Estos atributos atmosféricos le convierten en la divinidad suprema, aunque su autoridad fue discutida en algunas ocasiones. A partir de los poemas homéricos se va configurando la personalidad de Zeus como el soberano de hombres y dioses, que reina en las alturas del cielo.

    Se le denominaba Padre de los dioses y los hombres por sus numerosas relaciones con diosas, ninfas o mortales. Como dios padre protege la casa y la familia, es garante y purificador del matrimonio, guardián del orden social y defensor del derecho. Dirige el universo y las relaciones entre hombres y dioses como árbitro, imponiendo castigos cuando es oportuno. Zeus representa la justicia y el orden enfrentados a la barbarie y el caos. Es el encargado de purificar a los homicidas de la mancha de la sangre, vela por el mantenimiento de los juramentos y por el respeto de los deberes para con los huéspedes; es garante del poder real y de la jerarquía social. Estas prerrogativas afectaban tanto a los mortales como a los dioses. Es un dios providencial y es consciente de su gran responsabilidad, por eso es el único que no se deja dominar por sus caprichos (excepto en los amorosos)

Júpiter de Esmirna.
    Como ya comenté y como bien es sabido por muchos, Zeus tuvo numerosas relaciones sexuales con otras mujeres estando casado con Hera. Estas relaciones despertaban la ira y el rencor de Hera, que perseguía a las amantes y a sus hijos, muchos de los cuales fueron héroes o fundadores de ciudades. Para lograr sus fines amorosos, Zeus se transformaba en todo tipo de seres como un cisne, para seducir a Leda; un toro, para raptar a Europa; o en águila, para capturar a Ganímedes.

    Aún así, Hera no se atrevía a enfrentarse abiertamente a Zeus, de tal forma que sus relaciones son el reflejo de las que había en época doria, cuando las mujeres habían sido privadas de todos sus poderes y eran consideradas simples posesiones.

     Para los mitógrafos de la época cristiana, la gran cantidad de relaciones que tuvo Zeus, eran consideradas como actos de libertinaje. Sin embargo, los mitógrafos y poetas anteriores, intentaron reconocer la profunda razón que llevaba al dios a dar hijos a las mortales. Por ejemplo, explican el nacimiento de Helena como el deseo de disminuir la población excesiva de Grecia y Asia Menor, provocando un conflicto sangriento: la famosa Guerra de Troya. Es decir, la procreación de Zeus aparece como una manifestación de una acción providencial.

     Las representaciones antiguas de Zeus le mostraban en su categoría de potencia celeste, empuñando su rayo contra sus adversarios. El segundo tipo iconográfico, repetido desde la Antigüedad, es como tonante en majestad, entronizado con su cetro, como garante de la justicia y el orden. La obra más famosa fue la monumental estatua criselefantina de Fidias, una de las Siete Maravillas del Mundo, que albergaba el Templo de Zeus Olímpico.

Dibujo de la reconstrucción de la estatua criselefantina de Zeus.
    Tan sólo la podemos conocerla a través de monedas, pequeñas réplicas y la descripción de Pausanias. Esta monumental estatua representaba a Zeus con el torso desnudo y el mando sobre las piernas, sentado en su trono y sosteniendo en una mano el cetro coronado con un águila y una Victoria alada, en la otra.

Moneda que representa al Zeus criselefantino de Olimpia.
      Zeus recibía culto ya en época micénica, pues es una de las divinidades cuyo nombre se documenta en las tablillas micénicas. Más tarde recibió culto en toda la Hélade y en el mundo helenístico como dios supremo, protector de las ciudades. De sus santuarios en época clásica destacan el de Olimpia y su oráculo en Dodona.
Restos del Templo de Zeus en Olimpia.


 Hera, la reina y señora del Olimpo


"Juno" de Alonso Cano.
    Hera es la más poderosa y grande de las diosas Olímpicas. Su educación fue confiada a Océano y Tetis por Rea, cuando la lucha entre Zeus y los Titanes comenzó. Otras versiones atribuían su educación a las Horas, al héroe Témeno o a las hijas de Asterión. Hera se convirtió después en la tercera esposa de Zeus, la primera había sido Metis, y la segunda Tetis. Aunque se decía que el amor entre Zeus y Hera era muy antiguo, y que se habían unido secretamente antes de la guerra contra los Titanes. De su unión nacieron: Hefesto (aunque en la entrada dedicada a este muestro que hay otras versiones), Ilitía, Hebe, el escanciador de los dioses, y Ares, a quien ya se le ha dedicado una entrada.

    Existen diferentes tradiciones sobre el lugar donde se celebró el matrimonio. Una de ellas lo atribuye al Jardín de las Hespérides, un símbolo mítico de la fecundidad, en el seno de una eterna primavera. La Ilíada lo atribuye a la cumbre del Ida, otros en Eubea. En la Hélade se celebraban fiestas conmemorando la boda entre Zeus y Hera. Se adornaba la estatua de la diosa, a la que vestían como a una joven desposada, llevándola en procesión por la ciudad hasta un santuario donde se hallaba preparado su "lecho nupcial".

"Júpiter y Juno en el monte Ida" de Antoine Coypel.

"Hera Barberini"
      Hera es la reina y señora del Olimpo y protectora de las mujeres casadas, la maternidad y el matrimonio. Adorada como divinidad femenina de la fecundidad, que puede considerarse como una antigua diosa madre prehelénica, siendo también una divinidad arcaica de la luz. Se la representa como una mujer celosa, violenta y vengativa, irritada por las constantes infidelidades de su Zeus, que significan un insulto para ella.

    Recibía culto en su condición de esposa de Zeus y coprotagonista del matrimonio sagrado (hierogamia). La persecución de las amantes de Zeus es el reflejo mítico de la defensa del matrimonio por la diosa. Su campo de acción abarca el camino de la joven hasta el matrimonio y toda su vida en común con el marido. Aparece también venerada como diosa de los partos, como diosa que desata los nudos y afloja los lazos para que el niño pueda nacer. La ciudad principal en la que recibía culto era Argos, como muestra su epíteto "argiva".


"Matrimonio de Zeus y Hera" en el Templo a Hera en Selinunte (Palermo)
      Pero no solamente había discusiones entre Zeus y Hera por las infidelidades. Existe un curioso episodio en que ambos discutían sobre quién disfrutaba más durante el sexo. Zeus afirmaba que eran las mujeres quienes más disfrutaban, en cambio, Hera defendía que eran los hombres quienes salían ganando. Para zanjar el asunto, fueron a consultar a Tiresias, un mortal que había sido hombre y también mujer (ya hablaré más atentamente sobre este mito). Tiresias le dio la razón a Zeus diciendo que, si los placeres representaban diez unidades, al hombre le correspondía una, y a la mujer nueve. Esto provocó el enfado de Hera y le dejó ciego, pero Zeus le concedió el don de la adivinación para compensarle.

     Suele ser representada como una majestuosa matrona con cetro, y porta una corona cilíndrica o una diadema sobre su cabeza, en ocasiones velada. Sus atributos son la granada, símbolo de fertilidad y muerte; el león, la vaca y el pavo real, el más representativo de la diosa y que suele tirar de su carro.

"Juno" de The Peacok`s Complaint
        El pavo real representaba la imagen de los cien ojos de Argos, el guardián que la diosa había colocado junto a Ío, una de la amantes de Zeus. Cuando le mataron, para honrar la memoria de su fiel sirviente, Hera adornó las plumas de los pavos reales con sus ojos.

"Juno y Argos" de Rubens.
      Es habitual que Hera aparezca en las representaciones de las infidelidades de Zeus como observadora lejana, no como artífice de la venganza posterior contra las amantes de su esposo.

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