23 sept. 2012

Hijos de Zeus. V, Hermes

"Mercurio" de Rubens
        Después de hacer unas cuantas entradas sobre los Juegos Olímpicos, he decidido descansar un poco del tema, así que volvemos a la mitología. Este post se lo voy a dedicar a uno de mis dioses preferidos: Hermes. Este era el mensajero de los dioses y era venerado como el dios de los viajeros, la elocuencia y la habilidad de los comerciantes. También era el acompañante del alma de los muertos hasta el Hades, como Hermes Psicopompos o conductor de las almas. A Hermes se le atribuye la invención de la lira, la flauta, pero también del alfabeto, la música, la astronomía, los pesos y medidas y la gimnasia.

     Como una gran mayoría de los personajes mitológicos es hijo de Zeus, y de la menor de las Pléyades: Maya. Según nos relata el austríaco Köhlmeier, Zeus se acostaba con muchas mujeres con el fin de la fecundación, pero con Maya era distinto. Estaban verdaderamente enamorados y de esta relación nació Hermes, en una caverna del monte Cileno, al sur de Arcadia; al cuarto día del mes, día que le quedó consagrado.

     Nada más nacer fue envuelto en pañales, como era costumbre en la época, y colocado en una cuna. Al mediodía de su primer día de vida fue capaz de deshacerse de los pañales y salir de la cuna. Escapó de la caverna hasta llegar a Tesalia, donde su hermano Apolo que servía como pastor del rebaño de Admeto. Estando Apolo distraído contemplando al hijo de Magnes, Himeneo, Hermes le robó parte del ganado. Otra versión dice que el rebaño era de Apolo y que robó el ganado porque le había gustado. Según Pierre Grimal Hermes robó doce vacas, cien terneras y un toro; y según Köhlmeier eran cincuenta vacas. Pero ambos coinciden en que Hermes arrastró el ganado por toda Grecia y que ató ramas a los pies para que no pudieran seguir su pista, así hasta llegar a una caverna en Pilos.

Hermes con el ganado. 50 a. E.

     Durante todo su recorrido tan solo le vio un pastor llamado Bato, quien se había quedado pasmado al ver a un bebé cargar con toda esa res. Grimal no da importancia a este hecho diciendo solamente que Hermes compró su silencio, pero Kölhmeier cuenta una historia más típica de los mitos. Hermes le dijo a Bato que tendría que jurar que no se lo diría a nadie, pero el pastor cometió un grave error, porque nunca hay que hacer tratos con los dioses, y él no sabía que estaba tratando con un dios. Si se lo cuento a alguien, que me convierta en piedra le juró el pastor a Hermes.

"Mercurio" de Ramón Barba
       El joven dios quedó satisfecho pero después comenzó a sospechar, ató al ganado y se puso a espiar al pastor. Le vio hablando con el dios Apolo, quien había seguido el rastro de las huellas de sus vacas sin dejarse confundir. El pastor no le dijo nada a Apolo, pero Hermes se disfrazó y se acercó a Bato. Hermes le prometió que le cedería la mitad del ganado a cambio de que le contase si había visto pasar a alguien con unas vacas. El pastor, que codiciaba esas vacas, lo afirmó, así que Hermes se quitó el disfraz y convirtió a Bato en piedra, que puede verse en Grecia. Se trata de una piedra sinuosa que se parece a una persona en cuclillas. Aquí acabamos de apreciar un mito cuya finalidad es la búsqueda de un por qué.

"Mercurio" de Evelyn de Morgan
     Según Pierre Grimal, Hermes sacrificó dos de los animales robados, dividiéndolo en doce partes, una para cada uno de los dioses y ocultaría el resto del rebaño; y Köhlmeier afirma que Hermes se dispuso a degollar a los cincuenta animales. […]. Mató a las cincuenta vacas, quemó sus cuernos, sus pezuñas y sacrificó su sabrosa carne a los dioses”.

Detalle de Hermes mensajero, ánfora de la época clásica tardía

      Terminada su aventura con los animales robados, regresó a su caverna en Cileno, donde se encontró con una tortuga. La mató pero utilizó su caparazón para colocar unas cuerdas fabricadas con los intestinos de los animales que había sacrificado, de esta manera se construyó la primera lira.
Lira con caparazón de tortuga



Lira

















        Apolo consiguió dar con el escondite de Hermes por su domino del arte de la adivinación, o porque Bato le contó dónde se hallaba, o porque sospechaba que detrás de todo esto se encontraba un dios nuevo que desconocía las costumbres de los dioses. El caso es que Apolo llegó a la caverna y se encontró con Hermes, envuelto de nuevo entre sus pañales y en la cuna, como un bebé normal incapaz de hacer nada de lo que le acusaba.

Hermes niño, Apolo y Maya, del 520 a. E.
        Fue llevado a juicio ante Zeus y como Hermes le había caído en gracia le pidió que confesara y que restituyera los animales. Para aplacar el enfado de Apolo le regaló la lira, de la que había quedado prendido Apolo por la belleza de los sonidos. También se dice que inventó la flauta de Pan, o siringa, canjeada a Apolo a cambio de clases de adivinación y del cayado de oro con el que guardaba el ganado. Dicho cayado figurará entre sus elementos representativos, el famoso caduceo.

Detalle de Hermes con el caduceo. Crátera del 360-340 a. E.
      Estos mitos sobre la infancia de Hermes son los únicos donde el dios tiene un papel protagonista. Lo más frecuente es que aparezca como figura secundaria como agente de la divinidad o protector de algunos héroes. Quizás la intervención más conocida de Hermes sea durante el secuestro de Zeus por Tifón. Al padre de los dioses le fueron arrebatados los tendones e hizo falta la astucia de Hermes para encontrarlos, salvar a Zeus y volver a colocárselos.

"Hermes" de Salvador Dalí
         Hermes pasaba por ser el dios del comercio pero también del robo. Guiaba a los viajeros por los caminos; su imagen era levantada en las encrucijadas de los caminos con el aspecto de un pilar del que sólo la parte superior estaba esculpida en forma de busto humano. Velaba por los pastores, y con frecuencia era representado llevando en hombros un cordero: el llamado "Hermes Crióforo".

"Hermes atándose las sandalias" de J. B. Pigalle
      Hermes es representado como el heraldo de los dioses, guía a los humanos tanto en la vida como en la muerte. Caracterizado como un joven imberbe, atlético y desnudo, cubriéndose la cabeza con un sombrero de ancha ala: el pétaso, calzado con sandalias aladas y empuñando el caduceo, un bastón mágico con dos serpientes enrolladas, símbolo de sus funciones como heraldo de los dioses.

"Mercurio" de Giambologna

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